Ayer hubiera sido perfecto si no hubiera tenido tanto miedo a sacar la cámara y hubiese entendido a Noemí, amiga de Santi, desde el principio. Y es que quedamos en vernos en el Bronx. Estuvimos en el Jardín Botánico y paseando por las calles. La verdad es que hay muchos más negros en mi barrio, allí oías puertoriqueños y cubanos en cada calle. En el viaje de ida unos chavales se pusieron a bailar hip hop en medio del vagón, pero no hay instantánea.
El metro de aquí es bastante interesante. Primero porque de punta a punta de linea hay perfectamente dos horas o más. Segundo, porque los transbordos entre lineas están muy mal hechos, especialmente en Queens y en Brooklyn. Tercero porque tienen una forma de arreglar las averías que ni en Barcelona lo hacen tan mal.
Y es que se les estropea un tren en una vía, y se paran tres lineas de golpe. No sólo eso, sinó que vas en la línea B y de repente cambia a la D, que no va precisamente al mismo destino. ayer ocurrió esto en el viaje de vuelta del Bronx.
La gente estaba desesperada porque era hora punta, salían de trabajar y querían llegar a casa. Yo decidí subirme a un tren Q que era una D y bajar en la siguiente y caminar hasta la linea 4 verde. Se pusieron a hablar entre el maquinista y el jefe de estación, con el micro abierto, en una conversación bastante interesante de hacía donde iba el tren y porque. En un momento dado el jefe de estación, que se le oía mucho menos dijo que se había reanudado el servicio. "This is a Q line Train". El maquinista estaba más contento que nosotros, a mi me dejó jodidamente sorda. Repetido esto 3 veces, y con todo el mundo que esperaba en el andén dentro de ese tren, el bueno hombre se puso a decir que los pasajeros somos lo primero y que darnos un buen servicio es lo más importante, anunciando que la siguiente parada era Atlantic Ave con un entusiasmo que nos hizo sonreir a la mayoría.